No al Aborto

(Nota publicada en www.clarin.com)

CELEBRACION DEL DIA DEL NIÑO POR NACER

Una cultura egoísta y facilista conduce al aborto, dijo Bergoglio

El arzobispo de Buenos Aires criticó a los partidarios de su legalización. En una misa en la Universidad Católica, también advirtió sobre el individualismo que se construye a costa de los derechos del niño.

El arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Bergoglio, denunció ayer la existencia de "una cultura egoísta, individualista y facilista" que lleva a la práctica del aborto.

De esta forma, Bergoglio puso sobre el tapete un argumento que, a su juicio, estará pesando en la aceptación del aborto y su eventual legalización, diferente del que argumentan con frecuencia los partidarios de que se legalice: el riesgo para la salud de las mujeres pobres que se someten a abortos clandestinos en condiciones sanitarias lamentables.

"Hoy (...) a los niños, y a los niños por nacer, los amenaza el egoísmo de quienes sufren en la sombra de la desesperanza en su corazón, la desesperanza que siembra miedo y lleva a matar", dijo Bergoglio en la misa de clausura de una Jornada por la Vida que se realizó en la sede de Puerto Madero de la Universidad Católica Argentina. El encuentro había sido organizado para conmemorar el Día del Niño por Nacer, instituido en 1998, una iniciativa tendiente a luchar contra la eventual legalización del aborto en el mundo.

La conmemoración de este año en el país, que incluyó un rezo multitudinario del Rosario en una plaza porteña (ver Un acto...), y las consiguientes palabras de Bergoglio, adquieren especial relevancia luego del entredicho entre la Iglesia y el Gobierno por el aborto. La controversia se produjo cuando la jurista Carmen Argibay, propuesta por la Casa Rosada para ocupar una vacante en la Corte, se declaró a favor de la despenalización del aborto ante el riesgo que corren las mujeres pobres que se someten clandestinamente a él.

Los dichos de Argibay provocaron malestar en la Iglesia. Los obispos salieron públicamente a reafirmar su oposición al aborto y señalar la "imposibilidad constitucional" de legalizarlo. El propio Papa Juan Pablo II, en un mensaje a los argentinos, pidió que "los gobernantes defiendan la vida". Finalmente, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, aclaró que el Gobierno no propicia su despenalización. El Episcopado aceptó así la aclaración.

Bergoglio fue severo en sus dichos: "Hoy (...) nuestra cultura individualista se niega a ser fecunda, se refugia en un permisivismo que nivela hacia abajo, aunque el precio de esa no fecundidad sea sangre inocente", dijo. "Hoy (...) la propuesta cultural a replegarse sobre sí mismo en una dimensión egoísticamente individualista se construye a costa de los derechos de las personas, de los niños. Estos son rasgos del Herodes moderno", dijo.

En ese sentido, afirmó que "no queremos degradarnos en la cultura facilista que nos anula y que siempre, porque mata de a poco, termina siendo cultura de muerte". En el comienzo de su alocución, Bergoglio había hablado de la paternidad y maternidad y dicho que "sin las actitudes de la ternura (...) y de la paciencia no se puede respetar la vida y el crecimiento del niño por nacer".

"Cuando estas actitudes no están, entonces el niño pasa a ser un objeto, alejado de su padre y de su madre, y muchas veces algo que molesta, alguien intruso en la vida de los adultos, quienes pretenden vivir tranquilos, replegados sobre sí mismos, en un egoísmo paralizante", aseveró.
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